octubre 14, 2008

DIA 75. VOLUNTARIAMENTE CAPAZ

Si el destino fuera justo me dejaría
demostrar todas mis capacidades
con una mujer como Nastassja Kinski

Nota al cierre de esta edición, por que me lo pidieron, devolví al blog, los días 61, 62 y 63...larga historia...


Como ya les había contado he comenzado a salir con personas sin el remordimiento de estar pensando o creyendo estúpidamente que estoy fallándole a alguien, sin embargo he notado que me siento sumamente determinada a no abrir mis sentimientos, seguramente por la sensación de evitar de nueva cuenta, salir herida.

Y de esta forma hiero sin querer a otras.

Hoy platicaba con Álvaro, sobre la situación especifica de una persona que abiertamente me dijo que me quería y estaba dispuesta a demostrarme que podía ser la persona que yo estuviera buscando.

Cuando dijo eso, me quede callada.

Ni siquiera pienso en la posibilidad de establecer una relación con ella y sin embargo me gusta su compañía, y se que comienza a enamorarse, y me doy cuenta que comienzo a ser fría y parece no importarme sus sentimientos.

Y Alvaro me dijo una frase que me dejo pensando:

"En esto del amor, no hay heridos, hay voluntarios"...

Un poco más tarde ingrese al blog de LIA y paradojicamente encontré esto:

"es cuestión de capacidades. ¿Soy incapaz de ser capaz? O ¿soy capaz de ser incapaz?, ¿será acaso que me auto-saboteo y anulo mis capacidades para convertirlas en incapacidades? No lo sé, pero lo que sí sé –de cierto, no lo supongo- es que efectivamente Carolina tiene toda la boca llena de razón: establecer relaciones es cuestión de capacidades"

Sobre la historia que escribe LIA, poco puedo decir, conozco en 2 o 3 saludos a la protagonista, pero se de buena fuente, que es una persona increíble con muchisímos talentos y capacidades, por lo cual seguramente más de algunas se apuntarían por estar en el lugar de Carolina (incluyendome), y me quedo pensando y trasladando (sin autorización de la titular del blog ¡disculpas!) a mi realidad sus historias, y lo que era una lectura cotidiana a mis blogs preferidos se convierte en un autoanálisis obligado donde me cuestiono, al igual que estas chicas, si no estaré autobloqueandome todas mis capacidades por seguir siendo una voluntaria en esto de amar.

Saludos,

octubre 01, 2008

DIA 74. LO ESENCIAL



Con el post anterior alguien me envio a mi correo el siguiente fragmento, del que supongo es el libro favorito de muchos de nosotros, El Principito, hace años que no lo leía, al leerlo lo volví hacer mío y quiero siga siendo parte de ustedes,

Apareció entonces el zorro;
-Buenos días-saludó el zorro.
-Buenos días-contestó amablemente el principito que al darse vuelta en dirección a la voz no vio a nadie.
-Si me buscas, aquí estoy-aclaró el zorro- debajo del manzano...

-Pero..., quién eres tú?-preguntó el principito- Eres muy hermoso...

-Soy un zorro-dijo el zorro.
-Acércate..., ven a jugar conmigo-propuso el principito- Estoy tan triste!...
-Jugar contigo? No..., no puedo-dijo el zorro- Aún no estoy domesticado.
-Ah! Perdón-se excusó el principito.

Interrogó, luego de meditar un instante:

-Has dicho "domesticar"? Qué significa "domesticar"?
-Tú no eres de aquí-afirmó el zorro- Puedes decirme qué es lo que buscas?

-Busco a los hombres-respondió el principito- Dime, qué significa "domesticar"?
-Los hombres-intentó explicar el zorro- poseen fusiles y cazan. Eso es bien molesto. Crian también gallinas; es su único interés. Tú buscas gallinas, verdad?
-No-dijo el principito- Busco amigos. Qué significa "domesticar"?
-Ah!..., es una cosa muy olvidada-respondió el zorro- Significa "crear lazos".
-Crear lazos?-preguntó el principito.
-Así es-confirmó el zorro- Tú para mí, no eres más que un jovencito semejante a cien mil muchachitos. Además, no te necesito. Tampoco tú a mí. No soy para tí más que un zorro parecido a cien mil zorros. En cambio, si me domesticas..., sentiremos necesidad uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para tí único en el mundo...


-Creo que empiezo a entender-dijo el principito- Hay una flor... Creo que me ha domesticado.
-Es probable-contestó el zorro- En este planeta, en la Tierra, pueden ocurrir todo tipo de cosas...!
-Oh! No es en la Tierra-se apresuró a decir el principito.

El zorro se quedó no menos que intrigado.
-Acaso en otro planeta?
-Sí.
-Puedes decirme si hay cazadores en ese planeta?
-Oh, no! No los hay.
-Me está resultando muy interesante, Hay gallinas?
-No.
-No existe nada que sea perfecto-dijo el zorro suspirando.


Luego prosiguió:
-Mi vida es algo aburrida. Cazo gallinas y los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen como también los hombres se parecen entre sí. Francamente me aburro un poco. Estoy seguro que..., si me domesticas mi vida se verá envuelta por un gran sol. Podré conocer un ruido de pasos que será bien diferente a todos los demás. Los otros pasos, me hacen correr y esconder bajo la tierra. Pero el tuyo sin embargo, me llamará fuera de la madriguera, como una música. Mira! Puedes ver allá a lo lejos los campos de trigo? Yo no como pan, por lo que para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo nada me recuerdan. Es triste! Pero tú tienes cabellos de color oro. Cuando me hayas por fin domesticado, el trigo dorado me recordará a ti. Y amaré el sonido del viento en el trigo...


El zorro en silencio, miró por un gran rato al principito.
-Por favor... domestícame!-suplicó.
-Lo haría, pero... no dispongo de mucho tiempo-contestó el principito. Quisiera encontrar amigos y conocer muchas cosas.
-Sabes...? Sólo se conocen las cosas que se domestican-afirmó el zorro. Los hombres carecen ya de tiempo. Compran a los mercaderes
cosas ya hechas. Y... como no existen mercaderes de amigos, es muy simple, los hombres ya no tienen amigos. Si realmente deseas un amigo, domestícame!
-Y... qué es lo que debo hacer?-preguntó el principito.
-Debes tener suficiente paciencia-respondió el zorro- En un principio, te sentarás a cierta distancia, algo lejos de mi sobre la hierba. Yo te miraré de reojo y tú no dirás nada. La palabra suele ser fuente de malentendidos. Cada día podrás sentarte un poco más cerca.

Al otro día el principito volvió:
-Lo mejor es venir siempre a la misma hora-dijo el zorro- Si sé que vienes a las cuatro de la tarde, comenzaré a estar feliz desde las tres.
A medida que se acerque la hora más feliz me sentiré. A las cuatro estaré agitado e inquieto; comenzaré a descubrir el precio de la felicidad! En cambio, si vienes a distintas horas, no sabré nunca en qué momento preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.

-Qué son los ritos?-preguntó el principito.
-Se trata también de algo bastante olvidado-contestó el zorro- Es aquéllo que hace que un día se diferencie de los demás, una hora de las otras horas. Te daré un ejemplo. Entre los cazadores hay un rito. Todos los jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Para mí el jueves es un maravilloso día, ya que paseo hasta la viña. Si los cazadores no tuvieran un día fijo para su baile, todos los días serían iguales y yo no tendría vacaciones.


Fue así como el principito domesticó al zorro. Pero al acercarse la hora de la partida:
-Ah!-dijo el zorro- Voy a llorar.
-No es mi culpa-repuso el principito- Tú quisiste que te domesticara, no fue mi intención hacerte daño...
-Sí, yo quise que me domesticaras-dijo el zorro.
-Pero dices que llorarás!
-Sí-confirmó el zorro.
-Ganas algo entonces?-preguntó el principito.
-Gano-aseguró el zorro- por el color del trigo.
Luego sugirió al principito:

-Vuelve y observa una vez más el jardín de rosas. Ahora comprenderás que tu rosa es única en el mundo. Cuando vuelvas para decirme adiós, yo te regalaré un secreto.

Se dirigió el principito nuevamente a la rosas:
-En absoluto os parecéis a mi rosa. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Así era mi zorro antes, semejante a cien mil otros. Al hacerlo mi amigo, ahora es único en el mundo.
Las rosas se mostraron ciertamente molestas.
-Sois bellas, pero aún estáis vacías-agregó todavía- Nadie puede morir por vosotras. Es probable que una persona común crea que mi rosa se os parece. Ella siendo sólo una, es sin duda más importante que todas vosotras, pues es ella la rosa a quien he regado, a quien he puesto bajo un globo; es la rosa que abrigué con el biombo. Ella es la rosa cuyas orugas maté (excepto unas pocas que se hicieron mariposas). Ella es a quien escuché quejarse, alabarse y aún algunas veces, callarse. Ella es mi rosa...


Regresó hacia donde estaba el zorro:
-Adiós-dijo.
-Adiós-dijo el zorro- Mi secreto es muy simple: no se ve bien sino con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos.
-Lo esencial es invisible a los ojos-repitió el principito a fin de acordarse.
-El tiempo que dedicaste por tu rosa, es lo que hace que ella sea tan importante para ti.
-El tiempo que dediqué por mi rosa...-repitió el principito para no olvidar.
-Los hombres ya no recuerdan esta verdad-dijo el zorro- En cambio tú, por favor... no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
-Soy responsable de mi rosa...-dijo en voz alta el principito a fin de recordar...

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