junio 22, 2008

DIA 70. TE DIGO ADIOS


Te digo adiós y acaso te quiero todavía.
Quizás no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste...no sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos...

Este cariño triste, y apasionado, y loco
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
Pero si sé que nunca volveré amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo
Y el corazón me dice que no te olvidaré:
Pero al quedarme solo, sabiendo que te pierdo
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con ésta despedida
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...

Pero te digo adiós, para toda la vida,
Aunque toda la vida siga pensando en tí.

Poema de despedida
José Angel Buesa


Llevo días recordándote, y aunque me faltan tiempos, lo cotidiano me absorbe y eso mismo me ayudado a pasar mejor de un día a otro sin ti, el abrir los ojos sólo para darme cuenta que ya oscureció, ha facilitado las cosas para este obligado adiós.

Mi oficina tan llena de pendientes, saturada insaciablemente de hojas y oficios inconclusos, llamadas, juntas y ahí en medio de mil susurros laborales, a diario un sutil pero encantador murmullo relaja mis músculos, a cualquier hora simplemente llega y me satura y es entonces cuando la pantalla de mi monitor se torna en mil imagenes a tu lado.

Y el pasado toma vida.

Tal vez pasen minutos o sólo un par de segundos, pero el maravilloso encanto del ayer me libera por instantes de hoy.

No me he atrevido a buscarte, se donde encontrarte sin embargo me rehuso a retractarme y cambiar mis convicciones, no ahora, después de tanto y después de todos.

Apenas si te siento junto a mi en aquel invierno, cuando viajamos a Buenos Aires, intentando adueñarte del sos y del vos, jugando con la conjugación y tratando inútilmente de "colarte" entre ellos sin ser detectada; aún recuerdo lo linda y encantadora que me resultaba esa actitud, siempre así tan tuya, y siempre autentica, orgullosamente tu.

Aún tengo ese extraño collar que compramos en esa antigua tienda de la Recoleta, en realidad no recuerdo donde, ni el precio, ni siquiera puedo estar segura si fue en ese viaje o en otro, sólo tengo presente que estaba a tu lado, cuando de una forma ingenuamente sensual lo colocaste en tu frágil cuello, mientras me decías algo que dificilmente puedo hoy recordar, porque lo único en lo que podía concentrarme, ese día y en ese instante, era en besar ahí tus labios y abrazarte, y moría de ganas de sentir tu piel erizada al recorrido de mis dedos en cada espacio de tu piel, y sentir la destreza de tus caderas colarse entre mis piernas mientras te lleno de mordizcos tus pechos excitados...

...aún tengo ganas de eso...

Y me siguen ganando esos recuerdos, quisiera desaparecerlos y sólo recordar el día que llegaste con esta caja donde guardaste ese collar al la par de mil y un más detalles que tuve para ti, muchos que ni siquiera ya recordaba.

Desearía saber como fue tan fácil para ti olvidar tantas nostalgias y cerrar este capitulo con un poco de cinta y cartón.

Quise odiarte cuando escuche de esos labios que antes morían por mi, decirme que estabas enamorada de otra, y saber que desde antes de Buenos Aires compartías tu cuerpo con alguien más.

Y todo sería mas fácil si no me hubieras llamado para decirme que te hacia falta, para meterme de nueva cuenta en la cabeza de nuestra vida juntas.

Y para saber, dolorosamente, que seguías con alguien más.

Aún quiero morirme por seguir recordándote y sintiendo que me le haces falta a mi presente.


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Nada personal, es solo la lluvia de Guadalajara que me pone así, lo único real de todo esto es que misteriosamente te he tenido en mi mente estos últimos días...

les contare después...

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