
Apenas si puedo recordar tu rostro, no se si lo que guarda mi memoria sea la realidad de tu mirada o es una extraña fantasía que he recreado con el paso de los años, perfeccionándola día con día y después de tanto pensarte y modificarte tal vez no seas tan idéntica a la fotografía mental que en cada momento viene a mi.
Lo que si recuerdo con precisión, es como hemos tratado de evitar nuestro destino, manipulándolo y escondiéndonos, tratando de cambiarlo y siempre, invariablemente, terminamos sorprendidos por los extraños manifiestos que la vida misma nos da, al demostrarnos que a pesar de nuestra terquedad, de hacer que nuestros caminos se desvíen una y otra vez, al final llegan al mismo punto.
Recuerdo aquella tarde, ya hace 4 años, cuando después de una ajetreada mañana ingrese al café que esta frente a mi oficina para tratar de despejar un poco mi mente, mientras me entregaban mi bebida, una repentina tormenta inicio sin previo aviso provocando un caos en la calle, la gente corría de un lado a otro tratando de protegerse y la lluvia incesante golpeaba estrepitosamente los cristales incrementando un poco más panorama.
En medio de la locura, pude ver como ingresabas medio mojada, medio seca, luchando torpemente por cerrar un viejo y desgastado paraguas que se negaba a ser guardado, sin mirar siquiera, avanzaste dejando a tu paso un camino abundante de agua que escurría de tus pies.
Te paraste a mi lado, distraída como siempre y sin mirarme y comenzaste a leer el menú en voz baja,
- te recomiendo un moka deslactosado sin crema con esencia de vainilla que combina perfectamente con tus ojos -
te dije al oído, volteaste rápidamente y tus ojos, tu mirada tenía mucho más brillo que la imagen que guardaba yo celosamente en mi memoria.
Nunca pude ser más feliz, esa tarde, esos días posteriores, reencontrarnos después de tanto tiempo, después de tantas despedidas dolorosas, después de tantos sinsabores y después de todo, nos volvimos a separar. ¿porque?, por no decirte que te amaba, por creer que siempre estarías ahi, y la vida con sus interminables compromisos, con el trabajo y con el clima, ese loco complice, que nos cancelo citas y tu inesperado viaje a San Francisco, donde repentinamente te enamoraste de alguien más y donde a la distancia detrás de una fría pantalla de computadora me dijiste que nunca habías sido tan feliz, que no regresarías, todo era perfecto, al menos para ti.
Y como todo en la vida, el tiempo termino difuminando la luz de tu mirada en mi memoria, sólo en aquellas tardes lluviosas como ayer te traigo a mi mente y tus ojos me traen recuerdos y los recuerdos nostalgias y las nostalgias lagrimas, y me quedo observando el cielo gris y húmedo soñando con lo que pudo ser nuestra vida juntas y creyendo que algún día, en otra lluvia, bajo otro cielo impregnado de gotas, volveremos a encontrarnos.
continuara....