
Ha sido una semana loca, con altibajos demasiado marcados, por una parte, he tenido (como últimamente ocurre) mucho trabajo por todos lados, entre mi empleo habitual donde siempre surgen imprevistos y mi empleo con mi amigo/socio, en el cual parece ser comenzamos a crecer de forma abrupta y sorpresiva.
A eso agreguen mi nueva compra de la camioneta ranger, la cual me ha dado un par de dolores de cabeza, tan solo la semana pasada fui a visitar a mi mamá, (sobra decir que mis padres no viven en la zona mas opulenta de Guadalajara), así que a la hora de haber llegado mi camioneta había sufrido un atentado de ser abierta, por fortuna ese día quedo en un buen susto y sin ningún saldo rojo y regrese a mi departamento con mi coche intacto.
Desgraciadamente esta es la vida real y no siempre los cuentos terminan con una historia feliz, el martes decidí ver a mi compañera con la cual estoy trabajando la tesis y acordamos, además de comprar unos nutritivos tamales, ir a discutir varios temas de la investigación que estamos realizando a mi oficina particular (mejor conocido por cubil felino), ahí estuvimos cerca de 2 horas disertando sobre la vida (de los demás claro, como siempre ocurre cuando se reunen más de 2 mujeres) y tratando de entender un poquito el desmadre de Colombia (tema a investigar), para eso de las 11.30 pm. consideramos que era tiempo prudente para retirarnos y dejar que el mundo siguiera dando vueltas sin nuestros oportunos e incisivos comentarios, pero, para mi sorpresa, el destino me tenía preparado un amargo sabor de boca, ya que al abrir la puerta del edificio donde se encuentra mi cubil felino, vi a dos tipos subirse a un civic negro y arrancar a toda velocidad.
Todo esto sucedió de forma rápida sin darme oportunidad a reaccionar, subí a mi camioneta un tanto confundida y sin saber porque la prisa de los tipos y la sorpresa fue que ya no contaba con tablero ni stereo (si el mismo stereo que compre a mensualidades (doce) 4 días antes).
Efectivamente, llore.
Si.... mucho...
Y es que el coraje me invadió de arriba a abajo sin poder hacer nada mas que mentar madres y gritar al cielo mil vulgaridades propias para otro horario (no este en el que aún hay niños despiertos).
Conclusión, seguirá en espera la mini orgía programada en mi caja (una onda reggetonera)... (es que necesitamos música)...
Por otra parte en esta semana de bajadas y venidas, les contare que Marcela sigue lejos, apenas se hace un par de semanas se fue a terminar unos pendientes en su ciudad natal, la situación con ella ha cambiado de sobremanera, las cosas parecen ir mejor, pero trato de no echar las campanas al vuelo. (tal ves sea tema para otro post).
Y es que en esto del amor, mejor ya no apuesto a nada, tengo muchas ocupaciones, mil pendientes (ponerle tablero a mi camioneta, por ejemplo) (hacer el casting para la mini orgía), y prefiero mantenerme en el camino esperando (el tiempo considerable) que las cosas en mi corazón (con quien sea y como sea) se acomoden un poco.
Todo esto me recuerda aquella frase que alguien alguna vez dijo y que por una extraña y peculiar situación no recuerdo su nombre, pero era algo más o menos así
"Emprende el viaje a Ítaca pero demórate lo más que puedas, haz muchas escalas, teniendo siempre presente tu isla, la que estás buscando. Al final llegas a Ítaca, y ¿qué vas a descubrir? Que la verdadera Ítaca era el viaje"...
Saludos,
Virginia