Foto: Markus Richter
Como todos los días tomó su ropa, su toalla y sus desgastados zapatos de baño y entró en la ducha...
Discretamente cantó una canción que seguramente ella inventó y abrió las llaves para que saliera agua...
Sólo salieron 2 gotas sabor vainilla...
Dichas gotas cayeron en su frente, hasta llegar a sus labios...
El sabor del agua de su ducha le recordó aquel viejo pastel que preparaba su abuela...
Y recordó que fue en su infancia cuando comía aquel pastel de la abuela, donde aprendío esa canción que hoy cantaba antes de entrar al baño...
Todo tenía explicación menos las gotas de vainilla...
Partió del silogismo básico de pensar que donde hay humo hay fuego era lógico por tanto si había vainilla en su regadera, ¿Que podría haber?...
Nunca fue buena en la cocina, sólo se le ocurrió de nuevo, el pastel de la abuela...
Llamó al conserje del edificio y este fue (2 horas después) y reparó la falla...
Ahora no salían dos gotas sabor vainilla, salían millones de gotas sabor vainilla...
Era nueva en la ciudad y pensó que eso era normal, desde entonces se baña con gotas sabor vainilla...
Es la única explicación que le encuentro al sabor dulce de sus labios...
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igual había un pastel en la cisterna del edificio...
o era un calentador Lenisco... no lo se, solo se que saben rico...

















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