Al mismo tiempo, Joaquín caminaba por el centro de la ciudad, la lluvia golpeaba su rostro, su mirada vaga se perdía en medio de los callejones oscuros de la ciudad, sus pensamientos llenos de rabia, daban vueltas una y otra vez, sin encontrarles solución, en ese instante, pasó por afuera de la "BELI", una cantina sucia, de mal aspecto, frecuentada en su mayoría por gays y travestís, sin pensarlo ingreso.
- A donde quieras Andy, lo que yo quiero es seguir divirtiéndome.
- Ya se fueron todos, quedó Viri y Alina, también quieren seguirla, ¿les digo que iremos ahí?
- si, pero ya vamonos antes de que sea más tarde...
Todo lucía demasiado oscuro adentro, sólo se podían distinguir sombras y rostros satíricos, se acerco un poco temeroso, a la barra y pidió una cerveza, apenas si pudo completar con algunas monedas perdidas que encontró en su pantalón, los 15.00 pesos, se retiro de la barra y se sentó a observar el ambiente, al lado de un sillón en la esquina derecha, justo frente a el, una pareja de hombres se besaban, los cuerpos de ambos se pegaban contra la pared y parecían no notar la presencia de los otros, Joaquín los observaba, con una curiosidad incomoda, sin embargo a pesar de su evidente molestia, continuo sentado mirándolos fijamente, ambos notaron eso y cada vez más se volvió más explicita la escena.
Las luces del Circus se encendieron, las miradas perdidas de Andrés y Fernando se encontraron de nuevo, la fiesta apenas comenzaba, tomaron el coche, olvidando por completo a Viri y Alina, arrancaron velozmente y se dirigieron al único lugar que podía encontrarse abierto a las
Después de un par de horas, Andrés no pudo más se levantó del sillón y camino hacia la rock ola, ahí estaba Fernando, con una cerveza en la mano mirando la programación.
-ya vamonos, ve la hora, son casi las
-yo me quedo, ve a dormir. – Respondió de mal humor Fernando.
- ni siquiera traes coche, además ¿Qué harás aquí?, no hay nada que hacer…
- ¡vamos! Sólo quiero quedarme una hora más, te prometo marcarte en cuanto este en casa.
Andrés acepto eso y salió del BELI, dejando ahí a Fernando.
En el baño Joaquín saco de su bolsillo una bolsa con polvo y ágilmente hizo una línea, al mismo tiempo se abrió la puerta del baño, Fernando lo miró, realmente lo había estado observando toda la madrugada,
-¿quieres? Aún me queda un poco- le acerco la línea en un pequeño cristal, Fernando sin dudarlo “jaló” y la mirada de ambos se volvió penetrante, Joaquín lo empujo hacia él y abrió la puerta de uno de los baños, la euforia y el éxtasis de la situación se apodero del cuerpo de ambos y así estuvieron por varios minutos, el poco espacio, las ganas de sexo y de estar en un lugar más privados hizo a Fernando invitar a Joaquín a su casa, al llegar, subieron rápidamente al cuarto, ese día tanto Daniel como Adrián (compañeros de departamento de Fernando) habían salido de viaje, la casa por tanto estaba disponible para los dos.
Abrió los ojos, estaba en su habitación amarrado, sus brazos rodeaban su espalda y tenía alrededor de sus manos una improvisada soga elaborada con el cable de la lámpara y teléfono, sus pies, estaban desnudos bañados en sangre de su rostro, sujetos fuertemente a las patas de la silla, su recamara, con su ropa dispersa en todo el piso, maletas y cajones revueltos y a lo lejos pasos…
-¿de quién es el Toyota que esta en la cochera?, gritó Joaquín
- no es mío es de mi otro compañero
Se acercó rápidamente y con el puño cerrado lo golpeo en la mejilla, la sangre salió de la boca de Fernando y se plasmó a lo largo de todo el muro blanco, la rabia de Joaquín lo hizo golpearlo más, hasta casi dejarlo inconciente, tomó su pantalón y encontró un juego de llaves de un VW,
-¿estas llaves de donde son, pendejo?
-de mi coche, esta estacionado en la acera de frente, es un Bora tinto.
Los ojos de Fernando no podían abrirse tenía minutos sin escuchar sonidos, en medio de la nada pudo escuchar como se encendía el motor de su automóvil, con valor logró quitarse los nudos de los pies y manos y camino al cuarto de Daniel, desde la ventana alcazo a ver como su auto se perdía en medio de los coches de la avenida, marco un número y al mismo tiempo se observó frente a un espejo, su rostro, deforme, con heridas en frente y mejillas, la sangre sin detenerse, escurriéndose por todo su cuerpo, ahí desnudo, indefenso, a pleno medio día, en plena zona rosa de Guadalajara, Fernando se soltó en llanto mientras una voz femenina se escuchaba del otro lado de la bocina,
- 066, emergencias, ¿Qué reporte desea hacer?
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No es un cuento, realmente pasó con otros nombres, otros tiempos y espacios, aquí en Guadalaraja, a alguien real, a quien conozco, quien fue brutamente golpeado por un loco, que lo mantuvo atado por mas de 2 horas, practicamente secuestrado, mientras lo torturaba, de verdad espero sirva para que todos estemos mas alerta y menos confiados.
Tengan cuidado, siempre...

















