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-Hoy la noche luce espectacular, el cielo limpio e infinito hace lucir a las estrellas cual diosas
en medio de la oscuridad, para así demostrar su
magnificencia.
El humo de mi cigarro rompe este maravilloso encanto y ahí sentada al final del techo de un viejo y carcomido edificio del sur de la ciudad, mis pensamientos se aislan y concretan a la noche anterior y en una peculiar analogía recuerdo que
en medio de otro humo y de otros innumerables cigarrillos, en el bar "
Monicas", Sonia me saludo a lo lejos, hace tiempo ya, que la conocía, recuerdo vagamente nuestro primer encuentro, fue en un bar frente al "Caudillos", ella estaba sola y me hablo, después de eso varios encuentros en moteles -me
rehuso a llevar a mi casa a cualquier persona - después de eso un
adiós que jamás se dijo- ya lo saben entre de nuevo en la crisis con
Marcela - así que nos dejamos - o deje - de vernos.
Y después de eso, varias llamadas insistiendo vernos, y después apareció en el
Monicas para saludarme.
De entre varios cuerpos surgió, tomada de la mano de
Janette, una increíble morena de fuego,
bajita, un tanto "
llenita" - debo admitir que extrañamente la gente no-
anorexica (es un nuevo termino que he acuñado), son mi debilidad- ojos miel y sonrisa caliente -igual que lo era en la cama- a quien también recuerdo de tiempo
atrás - una vez más compruebo que
Guadalajara es muy pequeño -
Janette y yo nos presentamos en un saludo fingido de habernos visto por primera vez, Sonia se mostraba orgullosa
presentándome a su nueva pareja, era evidente su
interés por demostrarme que mi ausencia ya no representaba para ella nada.
Aunque nunca sentí nada por Sonia he de confesar que el
ego se lastimo, con
Janette solo fue una noche así que
practicamente eramos dos desconocidas, pero solo duro segundos y después me dio gusto verlas juntas.
Un charla corta y un intercambio rápido de números de teléfono culminó nuestro encuentro en el antro. Ya no recuerdo haberlas visto a lo largo de la noche.
Como siempre suele ocurrir nuestras fiestas terminaron llegada la mañana del domingo, cantando en el estudio de
Jesús, un tanto pasados de copas,
en medio de "Juan Gabriel" y "
Yuri",
recibí un mensaje del celular de Sonia, diciendo:
-¿Donde estas?, ¿nos podemos ver hoy?, por la tarde, en mi departamento,
Copernico 1349 - 12 a dos calles de Mariano Otero, te espero 6.00
pm,
Janette.
No respondí y seguí cantando y
fingí no darle importancia, como seguro han de imaginar, a eso de las 5.50
pm me encontraba dando vuelta por la calle de
Copernico, llegue al domicilio y un tanto temerosa toque el timbre,
Janette abrió, me invito a pasar a su casa, seguía con ese fabuloso gusto de muebles modernos que me fascino la primera vez que estuve con ella en ese mismo departamento.
Me invito una cerveza, -hace tiempo que deje el fascinante mundo de la cerveza, pero por esta ocasión acepte tomar un trago - platicamos poco más de una hora, me
contó que conoció a Sonia en un bar frente al "caudillos" -
comprobe también que es su punto de cacería-y que tenía 2 meses juntas, y de vez en cuando se quedaba a dormir en su departamento pero aún no existían planes de vivir juntas, aunque Sonia parecía muy interesada en adelantar los planes y mudarse con ella.
Y así, la primera cerveza se termino
rápidamente y de pronto ya nos
encontrábamos en la quinta, la innegable atracción que sentíamos ambas se fue demostrando conforme pasaban los minutos y el alcohol aumentaba en nuestro organismo.
Siempre he sido un tanto impulsiva, y me ganaron las ganas de besarla, así que sin esperar la llegada de la sexta cerveza me pare de mi sillón, nos
encontrabamos una frente a la otra, sentadas cada una en un
sillón separadas por una mesa color chocolate, así que solo fue cuestión de rodear la mesa para
practicamente avanlanzarme sobre ella,
después de tanto tiempo sin vernos, nuestros labios se juntaron y sus brazos me envolvieron, su respiración poco a poco se
comenzo a agitar, y pude sentir el aire caliente de su boca recorrer mi cuello, mientras mis manos recorrían sus pechos.
Rápidamente logre levantarla y llevarla a la habitación, mi buena memoria me
permitio recordar cual era la puerta correcta, nos tumbamos en su cama, sus piernas desnudas ya, -en el camino logramos quitarnos mutuamente relativamente casi toda la ropa- me envolvieron mientras mis labios no cesaban de recorrer su vientre, el olor a sexo
invadió todo el ambiente y sus
eróticos gemidos me
estremecían impidiéndome parar por un segundo.
Enmedio de todo esto, - si lamento terminar así la descripción- escuchamos una voz poco afinada gritar a los lejos,
-
Janette, olvide las llaves,
abre la puerta!
Y sin más, apenas si tome mi ropa y salí corriendo, subí las escaleras y me senté en la azotea de los departamentos,
enmedio de tanques de gas oxidados y ropa interior mal lavada, a lo lejos escuche los tacones de Sonia subir las escaleras, platico algo que no
alcance a distinguir con
Janette y casi podría decir que vi su rostro orgulloso mirar a su nueva pareja y soñar con compartir un espacio y una vida con ella y me doy cuenta mirando al cielo que las estrellas hoy se ven muy lindas desde este punto de la ciudad.
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Fue un tanto larga la espera y por fortuna nadie subió por su ropa, estoy en casa, pensando en cuantas historias no hay escondidas entre las parejas.