agosto 16, 2009

DIA 89. AMORES

Beatriz,


Últimamente he pensado mucho en ti, ha pasado casi un año, el tiempo avanza sin pudor cuando se esta lo suficientemente ocupado, apenas siento que fue ayer cuando nos despedimos, frente al jardín de la iglesia de San Bernabé, recuerdo dos o tres niños inquietos que no paraban de golpear un balón alrededor nuestro y aún sueño con tu rostro lleno de miedo, un miedo que alejaba tus ojos cristalizados de mi mirada, temerosos siguiendo sin reparó el trayecto del balón, seguro creías que en cualquier momento nos alcanzaría un certero golpe, y aquella mirada tan tuya, tan llena como siempre de incertidumbre de no saber que significaban mis canallas palabras, recuerdo tu perfume y tus labios rojos, el quebranto de tus ojos y tu intempestiva huída, ese aroma tan vil, y en el, se quedo impregnada la fatalidad de nuestro adiós y ¿sabes?, aun respiro ese aroma, aún apesta.


He tratado inútilmente de borrar de mente cada recuerdo tuyo, busco mil seducciones de la cotidianidad para dejar de albergar cualquier indicio de ti en mí, sin embargo, las nostalgias de aquellos inolvidables momentos a tu lado, parece, me alcanzaran lo suficiente para toda mi vida.


Hace un par de días platique con Alfredo, te recordamos entre un par de tazas de café en el Chantant, creímos ver a Hugo en otra mesa, no lo reconocimos bien, apenas si cruzamos una breve charla con el, aquel lejano día, que por esas extrañezas de la vida coincidimos en la inauguración de la obra donde actúo Carolina en Zacatecas, ¡que extraños los caminos que bifurcan y sin embargo siempre nos hacía encontrarnos al final del camino!


No nos atrevimos a saludarlo, estaba entregado en una charla, no amigable con otro chico, supongo su pareja o su time, a partir de ese día, recordarte ha sido una obsesión que no cesa, aún despierta te sueño y cuando duermo siento que te tengo y en estas noches tan frías de invierno, el gélido ambiente me seduce a rebobinar nuestra historia y repetirla mentalmente una y otra vez.


Hoy me desperté con ganas de saber de ti, como siempre había ocurrido, camine al paseo de Chapultepec, sentí que podía encontrarte pérdida en algún rincón, bajo la sombra de algún viejo eucalipto, en medio del bullicio de ir y venir de los autos, distante del mundo, inmersa en tus lecturas, esos extraños cuentos que tanto te gustan de Jack London y extrañamente a pesar de sentirte ahí tan real, tan viva, no te encontré, o no se, talvez no quise verte.


Por esto te envío esta carta, se por Alfredo que sigues viviendo en esos desgastados departamentos de Libertad, se cuanto te ha gustado esta zona, sigo pensando que están sobrevaluados, pero a ti nunca te ha importado malgastar tu dinero en vanalidades, tal vez sea eso, tu desgano material lo que más adoro de ti, ignoro tu reacción al leer todo esto, ante las circunstancias te agradeceré me respondas en dos palabras solamente para expresarme si aún deseas verme y retomar nuestro camino, dejando atrás todos los malos recuerdos y aquellas malas jugadas que te hice. “ahora” “ya no”, bastara una de esas dos frases para que yo interprete lo que deseas.


Si deseas que te busque solo basta respondas, “ahora” y correré a tu lado sin pensarlo, en caso contrario, ya sabrás que poner.


Siempre tuya,


Grace


---------

No era raro que el cerrojo del cancel del viejo edificio Libertad, se averiara, tan sólo en las últimas 3 semanas era la quinta ocasión que esto ocurría, Beatriz esperaba en la parte exterior impaciente al Sr. Gonzalo, conserje, para abrir el portón, mientras aguardaba su arribo tuvo oportunidad de revisar el buzón, varios volantes con promociones de los cafés aledaños, la zona de Chapultepec es rica en lugares para pasar un buen rato por la noche, una sensación placentera de bohemia y charla abunda a diario entres sus calles, ir y venir de jóvenes entre aroma de café y baguettes de Selva negra, es por esto que los vecinos de la zona están acostumbrados a ver en su correspondencia más promociones que estados de cuenta.


Entre algunos cupones varias notas de tarjeta de crédito, encontró una carta sin remitente, creyó reconocer la caligrafía con la cual estaba escrito su nombre, pero al mismo tiempo, Don Gonzalo llego, la charla le impidió abrir en ese momento aquella misteriosa carta, pero no la olvido, ya que minutos después abrirla, efectivamente no se equivoco, era de ella.


Extrañada, tomo pluma y papel y sin detenerse en analizar la respuesta escribió:


Querida Grace,


Efectivamente sigo en esas casi ruinas de Libertad, sin embargo, ya no malgastó mi dinero, inicie dejando de comprar esos libros que nadie lee de Jack London, ahora me adentro a los clásicos, precisamente tengo a mi lado a Virgilio con su Eneida, también yo te he recordado en últimos días, te lo cuento:


Libro IV, párrafo 25:


“Reconozco las huellas de una vieja llama, más antes querría que la tierra profunda se abriera ante mí o que me lanzase al padre omnipotente a las sombras con su rayo, a las pálidas sombras del Erebo y a la noche profunda, antes, Pudor, que profanarte o romper los juramentos que te hice.


Aquel, el primero que con él me unió, se llevo mis amores, que los tenga consigo y los guarde en su sepulcro”


Beatriz.



4 comentarios:

CaTaRsIs InEsPeCÍfIcA dijo...

Uhmmm... supongo que Bety omitió el "ahora" y "ya no"... porque están más que sepulcralmente enterrados...

Crudo, pero real, y rutinario para las valientes mujeres que se animan a desterar a un mal amor, que pensaban que por ser amor, no sería tan malo, y resulta que no era más que una corcholata en la suela...

Me encantó lo de "Seducciones de la Cotidianidad"...
Tan necesarias para ese amor tóxico e intracelular...

Besos jarochos

Amorexia. dijo...

punto y aparte.

(muy bueno)

Deshora.

elinfiernoenlatierra dijo...

muy buen blog. me encanta

saludos!

Natalia Valbini dijo...

Ultimamente he pensado mucho en ti- Ha pasado casi un año...- El tiempo avanza sin pudor...- Apenas siento que fué ayer.
Dios, po qué me sentí tan macabramente identificada con todas aquellas frases.
Espero que tu historia de amor sea inacabable. Pues las historias que matan, son las que nunca mueren.
Me encanta como escribes,
saludos desde Chile.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails