
Cortázar, Julio; Historias de cronopios y de famas, Buenos Aires, Sudamericana, 1994



PIEDRITAS EN
Mario
Cotidianas
De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que esta ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme la cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
quien sabe donde quedan mis próximas huellas
ni cuando mi historia va a ser computada
quien sabe que consejos voy a inventar aun
y que atajo hallare para no seguirlos
esta bien no jugare al desahucio
no tatuare el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
esta bien me doy por persuadido
que la alegría no tire mas piedras
abriré la ventana.

Apareció entonces el zorro;
-Buenos días-saludó el zorro.
-Buenos días-contestó amablemente el principito que al darse vuelta en dirección a la voz no vio a nadie.
-Si me buscas, aquí estoy-aclaró el zorro- debajo del manzano...
-Pero..., quién eres tú?-preguntó el principito- Eres muy hermoso...
-Soy un zorro-dijo el zorro.
-Acércate..., ven a jugar conmigo-propuso el principito- Estoy tan triste!...
-Jugar contigo? No..., no puedo-dijo el zorro- Aún no estoy domesticado.
-Ah! Perdón-se excusó el principito.
Interrogó, luego de meditar un instante:
-Has dicho "domesticar"? Qué significa "domesticar"?
-Tú no eres de aquí-afirmó el zorro- Puedes decirme qué es lo que buscas?
-Busco a los hombres-respondió el principito- Dime, qué significa "domesticar"?
-Los hombres-intentó explicar el zorro- poseen fusiles y cazan. Eso es bien molesto. Crian también gallinas; es su único interés. Tú buscas gallinas, verdad?
-No-dijo el principito- Busco amigos. Qué significa "domesticar"?
-Ah!..., es una cosa muy olvidada-respondió el zorro- Significa "crear lazos".
-Crear lazos?-preguntó el principito.
-Así es-confirmó el zorro- Tú para mí, no eres más que un jovencito semejante a cien mil muchachitos. Además, no te necesito. Tampoco tú a mí. No soy para tí más que un zorro parecido a cien mil zorros. En cambio, si me domesticas..., sentiremos necesidad uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para tí único en el mundo...
-Creo que empiezo a entender-dijo el principito- Hay una flor... Creo que me ha domesticado.
-Es probable-contestó el zorro- En este planeta, en
-Oh! No es en
El zorro se quedó no menos que intrigado.
-Acaso en otro planeta?
-Sí.
-Puedes decirme si hay cazadores en ese planeta?
-Oh, no! No los hay.
-Me está resultando muy interesante, Hay gallinas?
-No.
-No existe nada que sea perfecto-dijo el zorro suspirando.
Luego prosiguió:
-Mi vida es algo aburrida. Cazo gallinas y los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen como también los hombres se parecen entre sí. Francamente me aburro un poco. Estoy seguro que..., si me domesticas mi vida se verá envuelta por un gran sol. Podré conocer un ruido de pasos que será bien diferente a todos los demás. Los otros pasos, me hacen correr y esconder bajo la tierra. Pero el tuyo sin embargo, me llamará fuera de la madriguera, como una música. Mira! Puedes ver allá a lo lejos los campos de trigo? Yo no como pan, por lo que para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo nada me recuerdan. Es triste! Pero tú tienes cabellos de color oro. Cuando me hayas por fin domesticado, el trigo dorado me recordará a ti. Y amaré el sonido del viento en el trigo...
El zorro en silencio, miró por un gran rato al principito.
-Por favor... domestícame!-suplicó.
-Lo haría, pero... no dispongo de mucho tiempo-contestó el principito. Quisiera encontrar amigos y conocer muchas cosas.
-Sabes...? Sólo se conocen las cosas que se domestican-afirmó el zorro. Los hombres carecen ya de tiempo. Compran a los mercaderes cosas ya hechas. Y... como no existen mercaderes de amigos, es muy simple, los hombres ya no tienen amigos. Si realmente deseas un amigo, domestícame!
-Y... qué es lo que debo hacer?-preguntó el principito.
-Debes tener suficiente paciencia-respondió el zorro- En un principio, te sentarás a cierta distancia, algo lejos de mi sobre la hierba. Yo te miraré de reojo y tú no dirás nada. La palabra suele ser fuente de malentendidos. Cada día podrás sentarte un poco más cerca.
Al otro día el principito volvió:
-Lo mejor es venir siempre a la misma hora-dijo el zorro- Si sé que vienes a las cuatro de la tarde, comenzaré a estar feliz desde las tres. A medida que se acerque la hora más feliz me sentiré. A las cuatro estaré agitado e inquieto; comenzaré a descubrir el precio de la felicidad! En cambio, si vienes a distintas horas, no sabré nunca en qué momento preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
-Qué son los ritos?-preguntó el principito.
-Se trata también de algo bastante olvidado-contestó el zorro- Es aquéllo que hace que un día se diferencie de los demás, una hora de las otras horas. Te daré un ejemplo. Entre los cazadores hay un rito. Todos los jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Para mí el jueves es un maravilloso día, ya que paseo hasta la viña. Si los cazadores no tuvieran un día fijo para su baile, todos los días serían iguales y yo no tendría vacaciones.
Fue así como el principito domesticó al zorro. Pero al acercarse la hora de la partida:
-Ah!-dijo el zorro- Voy a llorar.
-No es mi culpa-repuso el principito- Tú quisiste que te domesticara, no fue mi intención hacerte daño...
-Sí, yo quise que me domesticaras-dijo el zorro.
-Pero dices que llorarás!
-Sí-confirmó el zorro.
-Ganas algo entonces?-preguntó el principito.
-Gano-aseguró el zorro- por el color del trigo.
Luego sugirió al principito:
-Vuelve y observa una vez más el jardín de rosas. Ahora comprenderás que tu rosa es única en el mundo. Cuando vuelvas para decirme adiós, yo te regalaré un secreto.
Se dirigió el principito nuevamente a la rosas:
-En absoluto os parecéis a mi rosa. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Así era mi zorro antes, semejante a cien mil otros. Al hacerlo mi amigo, ahora es único en el mundo.
Las rosas se mostraron ciertamente molestas.
-Sois bellas, pero aún estáis vacías-agregó todavía- Nadie puede morir por vosotras. Es probable que una persona común crea que mi rosa se os parece. Ella siendo sólo una, es sin duda más importante que todas vosotras, pues es ella la rosa a quien he regado, a quien he puesto bajo un globo; es la rosa que abrigué con el biombo. Ella es la rosa cuyas orugas maté (excepto unas pocas que se hicieron mariposas). Ella es a quien escuché quejarse, alabarse y aún algunas veces, callarse. Ella es mi rosa...
Regresó hacia donde estaba el zorro:
-Adiós-dijo.
-Adiós-dijo el zorro- Mi secreto es muy simple: no se ve bien sino con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos.
-Lo esencial es invisible a los ojos-repitió el principito a fin de acordarse.
-El tiempo que dedicaste por tu rosa, es lo que hace que ella sea tan importante para ti.
-El tiempo que dediqué por mi rosa...-repitió el principito para no olvidar.
-Los hombres ya no recuerdan esta verdad-dijo el zorro- En cambio tú, por favor... no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
-Soy responsable de mi rosa...-dijo en voz alta el principito a fin de recordar...






Las sabanas pesan más de lo normal, llevo demasiadas noches teniendo estos sueños, sueños lucidos, sueños agrios, sueños con sabor amargo, donde mi cuerpo se apodera del espacio abstracto que va creando mi mente, y poco a poco estos sueños comienzan a tomar forma y sentido, y mi percepción de la realidad se confunde cada vez con mi estado orinico, ¿será acaso que sueño mi vida?
O vivo soñando…
Esta noche ha sido terrible, el trafico, las calles llenas de luces, esta terrible tormenta que no cesa y me impide ver con claridad el camino, me hace recordar que son en estos momentos cuando más detesto haberte consentido comprando esta casa tan lejos de la ciudad, siempre este camino, oscuro, lúgubre y solitario, mi única satisfacción ha sido ver en otoño el majestuoso paisaje cuidadosamente creado por el sol al caer y golpear de lleno las amarillentas hojas de los castaños que se dibujan a la orilla del sendero y las hojas que van creando una falsa alfombra marrón, con sus frutos regados por toda esta maldita autopista y siempre regresando a la misma hora de la oficina, el trabajo, los papeles, llamadas, juntas... y este celular que no deja de sonar a todas horas...
-si ya voy en camino, estoy cerca de la curva... no ya pase por ahí... no, no, no... no regresare a comprarte nada.... te llame hace 35 minutos que ya venía a la casa ... ¿porque se te ocurren estas cosas cuando estoy a punto de llegar a casa?... esta bien no te enojes, pasare por el....-
¡Maldición!, todas las noches es lo mismo, llegar a casa y regresar por algo que olvidaste, esta rutina que me mata y me matas... y siempre termino cediendo...
Apenas si pasaron 15 minutos y pudo por fin llegar a su destino, exhausto, tomo las bolsas con algunos víveres y camino hacia la puerta, pudo distinguir tenuemente la sombra de Liz detrás de ella, esperándolo.
Siempre lo mismo… un ritual perenne de la vida en matrimonio… pareciera una vida entera juntos y si acaso 2 años de matrimonio.
Apenas si se saludaron y con un beso en la mejilla cada uno comenzó a realizar actividades diversas.
De pronto la noche golpeo sus parpados, no recordaba a que hora había dormido, abrió los ojos, escucho la lluvia golpear sutilmente las ventanas, busco la hora en su pequeño reloj que se encontraba sobre su tocador, asombrado se dio cuenta que eran las 3.00 am, rápidamente se levantó, el olor a madera mojada y la oscuridad de la noche se volvieron uno, se dirigió al baño, se mojo el rostro y al mirarse al espejo volvió a ver esa mujer detrás suyo, era la tercera noche que lograba verla y siempre con esa cara pálida y delgada, con sus rasgos finos y perfectamente delineados, la mirada triste y perdida, el cabello un poco rizado y esa sonrisa... esa sonrisa tan macabra que parecía burlarse de el.
El miedo lo paralizo, como tantas veces, no podía siquiera parpadear, sus manos permanecían en sus mejillas escurriendo agua por todo su brazo, una lagrima salio de sus ojos, una sola, una pequeña y delicada lagrima que sutilmente se fue bajando por sus pómulos, hasta caer en el cuello y deslizarse a través de su pecho, la cual, poco a poco se fue reduciendo y se perdió entre su cintura, y en ese mismo instante, el rostro tenebroso del espejo se desvaneció.
Una extraña sensación abordo a Gabriel, el pecho le ardía y una inmensa ansiedad invadió todo su ser.
De forma casi sincronizada, se oyó la voz de una mujer,
-Gabriel, ¿que haces?
-Nada linda, es sólo que... me sentí un poco mal, me refresco la cara...
-regresa a la cama, ¿si?
Se recostó a un lado de ella, cubrió con su brazo su espalda, su respiración chocó con su pelo caoba y a pesar de lo inquieto que se encontraba, por el encuentro inesperado en el baño, en pocos minutos volvió a dormir.
Abrió de nuevo los ojos, supuso que pasaban de las 4.00 am, todo estaba oscuro y en silencio, la misma sensación de opresión en el pecho lo invadió, noto que el reloj marcaba las 3.00 am, buscó su pantalón en el piso y saco un pequeño reloj de mano, marcaba la misma hora, confundido se levanto y camino a la cocina, busco en todos lados y de forma extraña en cada rincón de la casa se reflejaba lo mismo que los otros, abrió el refrigerador y tomó una cerveza, bebió de forma desesperada y arrojo la lata a la basura, su mirada estaba dilatada, sus manos temblaban y por medio del rabillo del ojo pudo ver una sombra que atravesó la estancia,
-Liz, ¿eres tu?......... ¿Liz?, ¿estas despierta?...¡contesta!...
Temerosamente tomo un cuchillo de la barra y se aproximo al pasillo, busco en vano, recorrió toda la casa sin ningún resultado, pensó que podría haber sido su imaginación y consternado regreso a su recamara, todo seguía intacto, podía ver el cuerpo de Liz bajo las sabanas, dejo el cuchillo en el tocador y de nuevo se recostó a un lado de ella, quito las sabanas para cubrirse, pego su cuerpo al de ella y pudo sentir un liquido ligeramente espeso y caliente que invadía la cama y rápidamente corrió por su brazo, sin pensarlo encendió las luces y la vio, ensangrentada, degollada, la sangre estaba esparcida por toda la cama… el olor a madera mojada y a sangre se volvieron uno….
Continuara…