Hace tiempo, ya ni recuerdo los años, habrán pasado tal vez 10, no lo sé, a estas alturas el tiempo es tan relativo, me enamore de alguien, de esos amores imposibles, casi platónicos, no contare detalles, porque obviamente ya no vienen al caso, pero lo que si he de relatarles, es lo que me ocurrió una noche, en un 1ro de diciembre, tal como hoy pero en bajo otro cielo.
Me encontraba en una etapa de esas inolvidables, en que las noches se acaban cuando sale el sol, nos habían prácticamente "sacado" del antro, era en la época en que aún no tenía automóvil, por lo que Lucy siempre se ofrecía a llevarme a mi casa o algún taxi seguro, según recuerdo pasaban de las 6 de la mañana, no me pregunten porque o como, pero le pedí me dejara en un café cercano a Av. Vallarta.
Seguro la cerveza, la desvelada y el sueño, hizo que esto no le pareciera extraño, simplemente me dejo ahí.
Como si fuesen las 10 de la mañana y con una frescura poco común pedí un desayuno americano, tome un periódico y me puse tranquilamente a leer, todo pasaba "relativamente" normal, cuando de pronto, sin más, me solté llorando, así, sola en medio de ancianos que no duermen, eternos madrugadores y uno que otro desvelado, en el fondo de samborns llore sin sentido ni razón justificable.
Era totalmente extraño, no podía parar de llorar, un sentimiento desbordante y poco común en mí, me invadía y me estremecía el cuerpo, una nostalgia y una extraña sensación de soledad me inundo y me hizo temblar mi cuerpo y desbordarme en un peculiar estado de ánimo que no entendía, era como caer en un abismo sin fondo.
No pude más que marcarle a mi Lily, mi mejor amiga, quien con la voz cortada y somnolienta sin preguntar qué ocurría acepto ir al café a acompañarme en mi tristeza inexplicable, cuando termine de llorar y de decirle que no entendía el porqué de mi comportamiento, se limito a decirme que siempre contaría con ella aun cuando no hubiese explicaciones, nunca lo olvidare, nos despedimos en un abrazo.
Después por insistencia de mi madre, entre en una terapia (la única y la última que tomare, creo), al final después de muchas sesiones, el resultado fue, una crisis nerviosa por no saber decir lo que siento. Medicina: simplemente decirlo, no quedarme con las ganas de expresar mis sentimientos, aún cuando los resultados no sean los que deseo.
En esa ocasión, tenía “atorado” el estar enamorada de alguien con quien nunca tendría oportunidad, de esos inalcanzables amores que todos hemos tenido, (no me juzguen era más joven), la impotencia de no poder expresar mis sentimientos, de verla a diario y solo conformarme con ser su hombro en el que llorara por sus novios, me causaba una tristeza que no me atreví nunca a confesar, solo hoy, aquí con ustedes.
Me propuse a partir de entonces no volver a quedarme con nada.
Hoy después de tanto tiempo he de decirles que no he cambiado mucho, sigo llorando a solas, y sigo mostrando una falsa sonrisa cuando en el fondo estoy totalmente confundida y desorientada.
Esto me ha causado muchos problemas, muchas separaciones y muchos descalabros.
En últimos días una situación que yo cause por no saber decir te necesito, me tiene distante, pensando en lo que pudo haber sido y no será, ahora después de 10 años, vuelvo a repetir mis errores como si no hubiese aprendido nada.
Me he vuelto a equivocar, no aprendo a decir lo que quiero y necesito, no aprendo a sacar mis sentimientos o los termino expresando cuando ya es demasiado tarde.
La diferencia, es que hoy se que la vida nos da lecciones, nos da la oportunidad de tomar caminos y nos ofrece segundos precisos para poder decir sí o no, y por el miedo de expresar, de herir, de salir lastimados, nos quedamos pensando esperando que el tiempo nos resuelva todo, cuando somos nosotros quienes debemos ir haciendo nuestro propio destino.
Hoy después de tanto, después de muchas lágrimas, de noches de pensarla y extrañarla, hoy, como siempre me ha sucedido, en una extraña paradoja del destino, de las fechas y las coincidencias, hoy espero aprender la lección.

2 comentarios:
Mira que padecemos casi del mismo mal... De tanto pensar no se actúa... Vamos mujer... Su se puede.. hora de brincar, dar un salto de fe y ver que pasa...
A mí también , que cuesta decir,pero me cuesta mas pedir, la vulnerabilidad no es lo mío....
pero hay que aprender, por que si no, entregar..no es entregarSE.
besos
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